Archivo mensual: diciembre 2015

INTOXICACIÓN POR RATICIDAS

Se remite al centro una hembra entera de raza American Staffordshire terrier y de 4 meses de edad con sospecha diagnóstica de intoxicación por rodenticidas.

A la exploración general presenta las mucosas pálidas, taquicardia, taquipnea, pulso femoral fuerte y temperatura de 37,7ºC.

 IMG_0034

 Se realizan las siguientes pruebas diagnósticas:

  • —Hematocrito: 17%.
  • —Ecografía abdominal: sin líquido libre y órganos ecográficamente normales.
  • —Radiografía torácica: efusión pleural moderada.
  • —Toracocentesis: se extrae líquido hemorrágico.

Diagnóstico: anemia hemorrágica por intoxicación con rodenticidas.

Como tratamiento se instaura:

  • —Transfusión sanguínea con concentrado de hematíes consiguiendo subir el hematocrito del paciente de un 17% a un 23 %.
  • —Vitamina K.
  • —Amoxicilina- ác. clavulánico (ante la sospecha de efusión pleural hemorrágica).
  • Se deja hospitalizado al animal en observación.

IMG_0035

Evolución de la hospitalización:

A las 4 horas post transfusión, el animal comienza con un empeoramiento de la disnea. Para la mejora del cuadro respiratorio se procede a la realización de una pleurocentesis extrayéndose unos 100 ml de líquido sanguinolento (efusión hemorrágica).

Como fuente de factores de coagulación se decide administrar una transfusión de plasma fresco congelado y realizar una autotransfusión con la sangre pleural extraída al paciente, para así evitar que caiga el hematocrito.

A las cuatro horas tras la realización de la transfusión de plasma, el hematocrito comienza a estabilizarse y desaparece el cuadro respiratorio.

Durante el resto de la hospitalización, las constantes vitales del animal y su hematocrito se mantienen estables, por lo que una vez transurridas las 24 horas de hospitalización, el paciente recibe el alta hospitalaria.

Garrapatas, más allá de un artrópodo

Dentro de las medidas preventivas, que el veterinario aconseja con fervor, se encuentra el uso de antiparasitarios externos para la prevención de la infestación por garrapatas. Con esto nos referimos al uso de las famosas pipetas (aunque actualmente se están comercializando comprimidos que también actúan como repelentes).

La insistencia se debe, no sólo a lo molesto de encontrarse un “bichito” alimentándose de su mascota, situación más que desagradable, sino al hecho de que transmiten graves enfermedades.

Dichas enfermedades son menos conocidas que la temible Leishmaniosis, pero en ocasiones pueden resultar, incluso, más letales.

Las garrapatas pueden “guardar” bacterias (como es el caso de Ehrlichia, Borrelia, Anaplasma o Ricketsia) o parásitos (dos ejemplos son Babesia y Neospora), introduciéndolas en el animal al “picarle”.

Estas enfermedades pueden dar síntomas agudos y graves o crónicos y discretos.

Para diagnosticarlas es necesario hacer pruebas sanguíneas específicas.

Pero como comentábamos al principio del post, lo más importante es la prevención.

emvet