Garrapatas, más allá de un artrópodo

Dentro de las medidas preventivas, que el veterinario aconseja con fervor, se encuentra el uso de antiparasitarios externos para la prevención de la infestación por garrapatas. Con esto nos referimos al uso de las famosas pipetas (aunque actualmente se están comercializando comprimidos que también actúan como repelentes).

La insistencia se debe, no sólo a lo molesto de encontrarse un “bichito” alimentándose de su mascota, situación más que desagradable, sino al hecho de que transmiten graves enfermedades.

Dichas enfermedades son menos conocidas que la temible Leishmaniosis, pero en ocasiones pueden resultar, incluso, más letales.

Las garrapatas pueden “guardar” bacterias (como es el caso de Ehrlichia, Borrelia, Anaplasma o Ricketsia) o parásitos (dos ejemplos son Babesia y Neospora), introduciéndolas en el animal al “picarle”.

Estas enfermedades pueden dar síntomas agudos y graves o crónicos y discretos.

Para diagnosticarlas es necesario hacer pruebas sanguíneas específicas.

Pero como comentábamos al principio del post, lo más importante es la prevención.

emvet