La Procesionaria del pino

Ya está llegando el buen tiempo, y con ello las patologías características de la primavera. Una de las más peligrosas es el contacto con la oruga Procesionaria.
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Las procesionarias poseen unos pelos urticantes que liberan toxinas produciendo una gran reacción inflamatoria de contacto.
La localización de las lesiones más frecuente es la oral, afectando a lengua (glositis) y labios (queilitis). Dichas lesiones tienen dos fases: primero se produce inflamación y ulceración en la zona, que en función cómo evolucione puede terminar en una segunda fase de necrosis, haciendo que el animal pierda parte de la lengua.
Una mayor gravedad del pronóstico se produce si se ingiere la oruga, ya que esto suma a la lesión oral, una esofagitis y gastritis ulcerativa; llegando incluso a producir fallo renal o hepático debido a la gran toxicidad.
La sintomatología que se suele observar es nerviosismo del animal, hipersalivación, tocarse la boca con las patas, hinchazón de belfos y lengua, y si se tarda en dar asistencia veterinaria se puede llegar a mostrar signos de dificultad respiratoria debido a la gran inflamación y edematización de la zona oral y faringe, hipertermia, convulsiones e incluso la muerte.
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En el caso de que su mascota haya tenido contacto con la oruga, primero debe lavar la lengua del animal con gran cantidad de agua templada sin frotar (al frotar se liberan más toxinas) e inmediatamente, acudir a un centro veterinario.